Brecha digital: ¿qué es y cómo reducirla?

29/11/2021 | Santander Universidades

¿Sabías que cerca del 37% de la población mundial ―en torno a 2.900 millones de personas― no ha utilizado Internet jamás? Esto es lo que señalan los datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), un organismo perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los cuales ponen de manifiesto la profunda brecha digital. ¿Qué es este concepto y por qué tiene lugar?

Si bien se han registrado numerosos avances en esta materia, el hecho de que tan solo una parte de la población global pueda y sepa usar las tecnologías de la información crea profundas desigualdades e impide el desarrollo económico de un grupo mayoritario de individuos. 

En este artículo, te explicamos todo sobre la brecha digital, qué es, qué tipos existen, cuáles son sus causas y sus consecuencias, y cómo se puede reducir.

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¿Qué es la brecha digital?

Si, para algunos, pedir cita en el médico, comprar por internet o almacenar un documento en la nube forma parte de su vida cotidiana, para otros, esto supone una utopía por no disponer ni de los dispositivos necesarios ni de las competencias básicas para hacerlo. Esto es debido a la existente brecha digital, es decir, la desigualdad que hay entre diversos grupos de población en cuanto al acceso, uso e impacto de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC). 

La Organización de las Naciones Unidas, dentro de su Hoja de ruta para la cooperación digital, alerta de que las brechas digitales “reflejan y amplifican las desigualdades sociales, culturales y económicas existentes”. Por ejemplo, en dos de cada tres países, los hombres usan la web más que las mujeres, y los migrantes, los refugiados, las personas mayores o las poblaciones rurales son colectivos en los que el acceso a internet es mucho menor.

brecha digital: qué es

¿Qué tipos de brecha digital hay y cuáles son sus causas?

Lo cierto es que no existe una única brecha digital y, por el contrario, hay muchas clases propiciadas por diversas causas. A continuación, te presentamos los principales tipos de brecha digital: de acceso, de uso y generacional.

La brecha de acceso

Este tipo de brecha digital, que es la que hace referencia a la imposibilidad que tienen algunos grupos de acceder a las TIC, tiene causas diversas. En este sentido, estas suelen estar relacionadas por las diferencias socioeconómicas que existen entre grupos de población o entre países. 

Algunas de las principales causas son el hecho de que no todos los países pueden invertir la cantidad necesaria de dinero público para crear infraestructuras que permitan el acceso al internet o que, en un plano más individual, no todas las personas tienen el nivel económico suficiente para comprar dispositivos electrónicos o pagar el acceso a la nube. Además de la falta de ingresos, la brecha de acceso hace frente a ciertas limitaciones, como la edad avanzada y el bajo nivel de estudios.

 La brecha de uso

Esta es la brecha que provoca la carencia de habilidades digitales. La falta de formación impide a muchas personas usar las TIC a nivel personal o profesional. 

Sin duda, esto supone consecuencias como la imposibilidad de acceder a puestos de trabajo más cualificados o que una buena parte de la población esté al margen de ciertos servicios, como concertar citas médicas o hacer trámites administrativos, que mejoran la calidad de vida de las personas que los usan.

La brecha generacional

La tecnología afecta a todos los aspectos de nuestra vida, pero hay un grupo de población, la más envejecida, que ha llegado algo más tarde al cambio y, por tanto, no ha recibido ningún tipo de formación en competencias digitales ―una brecha que se acrecenta todavía más si a este factor de la edad unimos las desigualdades económicas y geográficas―. 

Asimismo, es importante mencionar las dificultades de acceso y formación que tienen las personas con alguna discapacidad, ya que, a la falta de infraestructuras, de dinero y de formación, hay que sumarle, la carencia de dispositivos o sitios web adaptados a las personas con algún tipo de necesidad especial.

La brecha de género

La brecha digital de género aparece principalmente en países subdesarrollados, en África y en algunos de los estados árabes. En cambio, en Europa y América, hay una mayor paridad entre ambos géneros.

A pesar de todo, a nivel mundial, la diferencia es clara: solo un 57% de las mujeres utiliza habitualmente Internet frente al 62% de los hombres, lo que deriva, por parte de estas últimas, en una menor tendencia a estudiar carreras relacionadas con las TIC y, por consiguiente, en determinadas diferencias en el ámbito profesional.

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¿Cuáles son las consecuencias de la brecha digital?

Como ves, existen diferentes tipos de brecha digital. ¿Qué es lo que supone esta distancia para quienes encuentran dificultades a la hora de acceder o interactuar con la tecnología y las conexiones? Las consecuencias son muy diversas y, además, tienden a acentuarse con el paso del tiempo:

  • La falta de acceso a medios digitales produce y ayuda a hacer cada vez más profunda la brecha entre unos grupos de población y otros. Por ejemplo, solo en España, medio millón de niños y niñas carecen de ordenador en sus viviendas y hasta 100.000 ni siquiera cuentan con conexión a Internet, lo que ocurre, según Aldeas Infantiles, a todas las familias cuyos ingresos se encuentran por debajo de los 900 euros mensuales.

  • Las diferencias socioeconómicas corren el riesgo de verse perpetradas, afectando siempre a los mismos grupos y sectores de la sociedad, como consecuencia de este problema de acceso a la educación.

  • La falta de competencias digitales impide el acceso al mundo laboral de una parte muy importante de la población. Sin ir más lejos, solo en Europa, el 85% de los trabajos requieren de profesionales con un nivel básico de competencias digitales, según el estudio DigComp en el trabajo, desarrollado por la CEOE. No obstante, el 42% de los europeos carece de estas competencias digitales básicas, de manera que el 56% de las pymes afirma que los puestos para especialistas TIC son difíciles de cubrir, de acuerdo con datos del Índice de la Economía y la Sociedad Digitales (DESI).

  • La falta de acceso a Internet de forma habitual puede llevar a ciertos sectores a la incomunicación y, por consiguiente, a un aislamiento social con nefastas consecuencias. Sobre todo, en una época en la que la comunicación depende en gran medida de las conexiones digitales.

  • La brecha digital incrementa ciertas vulnerabilidades en determinados grupos sociales como, por ejemplo, en el de las personas mayores, que están viendo cómo se acrecenta su dependencia de cara al desarrollo de gestiones y, además, son más susceptibles de caer en algunas estafas que se llevan a cabo por esta vía.

  • La desconexión limita considerablemente las probabilidades de crecimiento y desarrollo de los territorios y sus ciudadanos, lo que supone un agravante en la distancia socioeconómica entre unos países y otros.

Formas de reducir la brecha digital

Organismos como la ONU o la UE han diseñado programas para tratar de reducir la brecha digital entre colectivos y entre países. La creación de programas específicos de formación, las ayudas para la digitalización de las pymes o la inversión en softwares de código abierto, son algunas de las acciones que ya están realizando, aunque hay más acciones que se pueden llevar a cabo. Por ejemplo:

  • Crear infraestructuras en aquellas zonas donde la accesibilidad a los servicios de internet sea más difícil o imposible.
  • Más programas de formación dirigidos a colectivos especialmente vulnerables: personas de la tercera edad, migrantes, trabajadores con bajo nivel de estudios, etc.
  • Más inversión pública y privada para la digitalización de las empresas y para conseguir soportes técnicos de calidad.

La reducción de la brecha digital requiere inversión, pero también concienciación por parte de los poderes públicos. Los estados deben contribuir a formar a su población, de lo contrario, las desigualdades sociales seguirán creciendo y, con ellas, la imposibilidad de desarrollarse a nivel económico.

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Fuentes

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